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Cambio de hora en España: lo que realmente pasa en tu cuerpo y cómo evitar sus efectos.


Fatiga, peor descanso, más tensión… no es casualidad. Así afecta el cambio al horario de verano y cómo puedes ayudar a tu cuerpo a adaptarse mejor.


Este domingo adelantamos el reloj una hora. Y todos hacemos lo mismo: “bueno, es solo una hora…” Ya. Pero tu cuerpo no lo vive como “solo una hora”.

Lo vive como: “¿por qué me estás pidiendo que funcione antes de tiempo?”

Porque tu cuerpo no va con reloj. Va con luz.


Aquí viene la parte un poco friki (pero importante)


Dentro de ti hay un sistema que regula absolutamente todo: sueño, energía, hambre, temperatura, hormonas…

El famoso ritmo circadiano. Y ese sistema no se ajusta porque tú cambies el reloj. Se ajusta cuando cambian las señales externas… sobre todo la luz.

¿Qué pasa entonces cuando adelantamos la hora?. Que tú decides levantarte antes…pero tu cuerpo sigue en la hora antigua.

Y ahí aparece ese mini jet lag raro que no sabes muy bien de dónde viene.


“No he dormido mal… pero no estoy bien”.


Esto es muy típico estos días. No es que no duermas es que descansas peor.

Te cuesta más arrancar, estás más espesa, más irritable, con menos foco…y a veces con más hambre de lo normal (hola café, hola dulce).

Y sí, esto está bastante descrito: en los días posteriores al cambio de hora de verano se ve peor descanso, más fatiga e incluso pequeños picos en accidentes o eventos cardiovasculares.

Nada alarmante pero suficiente como para que lo notes.


Y aquí viene lo interesante de verdad.


No le afecta igual a todo el mundo. Y esto en consulta se ve con frecuencia.

Hay gente que ni se entera…y gente que está 3–4 días diciendo “no sé qué me pasa”.

La diferencia casi siempre es la misma: cómo llega tu cuerpo a ese cambio?

Si ya vienes con estrés, mal descanso, tensión acumulada…ese “mini desajuste” se multiplica.


¿Y qué pinta la osteopatía aquí?.


Los osteópatas hemos conseguido que no cambien la hora!!!... que nooooo, es broma 😅.

Pero sí podemos ayudar a que tu cuerpo no se quede enganchado en ese desajuste.

El sistema nervioso se altera y el cuerpo lo expresa con más tensión, peor respiración, digestiones más pesadas, sensación de rigidez…

Ahí es donde tiene sentido intervenir.

El objetivo no es ir a “quitar síntomas”, sino ayudar a que el cuerpo vuelva a encontrar su ritmo de manera global.

Que, al final, es lo que está intentando hacer por sí solo.


Y ahora la parte que de verdad marca la diferencia (tu parte en todo esto).


Aquí no hay nada mágico, pero sí cosas muy simples que funcionan.

En estos días, volverás a salir de casa de noche y pasarás horas bajo luz artificial. Por eso, más que la hora que marque el reloj, lo importante es la primera luz natural que recibe tu cuerpo ese día. En cuanto tengas oportunidad, sal y exponte a la luz exterior, aunque sean 10 minutos.Ahí es donde tu cuerpo empieza a recolocarse de verdad.

No te líes con cenas pesadas ni muy tarde. Aunque fuera haya luz, por dentro tu cuerpo no ha cambiado tan rápido. Tu digestión también necesita su tiempo… y estos días va un poco por detrás.

Muévete, aunque sea suave. El cuerpo necesita ritmo para volver a colocarse.

Y, por favor, no te exijas como si nada hubiera cambiado. Porque sí ha cambiado.


Quédate con esto:


No es el cambio de hora es perder el ritmo… y no darte cuenta.

Y muchas veces no es dolor es esa sensación de “no estoy del todo fina”, de que algo no encaja.

Y eso también es información tu cuerpo no se está quejando.

Te está avisando.

 
 
 

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